Por tal motivo, el tipo de comunicación que se implemente es clave.
Una de las reglas corresponde a la sencillez y simpleza en el mensaje. Hablarles a ellas (como decisoras de compra), además por ser protagonistas en las etapas de desarrollo personal y familiar.
¿Cómo se logra captar la atención de estas mujeres?
Ayudarla a ser “una gran madre”: entender la situación personal de
estas madres es clave ya que les define el comportamiento en todo lugar donde
se desenvuelven. Por ejemplo, las madres solas enfrentan situaciones difíciles
(desde el sostén emocional hasta el
manejo de un presupuesto acotado).
Por otro lado, la mujer necesita
sentirse reconocida por los integrantes de su familia. Este reconocimiento está
dado por todo lo que hace para ellos. Por tal motivo, elegirá productos que le
permitan cumplir con estos objetivos.
Respetar sus necesidades: en ocasiones las marcas no logran empatía
con estas consumidoras. Es decir, les falta encontrar la forma de escucharlas,
entender sus realidades y actuar en consecuencia. No necesita que le impongan o
que le digan “como debe hacer sus cosas” sino “de que forma” el
producto/servicio la ayuda para lograr sus objetivos.
Hablarle a las generaciones de madres: en la actualidad, muchas
mujeres retrasan la maternidad con el objetivo de cumplir otras metas. Cada vez
es más común encontrar madres primerizas que están cercanas a los 40 años.
Se encuentran conviviendo madres
de diversas generaciones en los mismos ámbitos. Es importante que una marca
logre diferenciar los estilos de vida y necesidades de cada grupo generacional.
Evitar segmentar por “ama de casa” o “madre trabajadora”: es común
ver publicidades donde se le habla a la mujer ama de casa o madre que trabaja.
Sin embargo, todavía en las madres recae el cuidado de la casa e hijos además
de trabajar (“doble jornada”).
En las nuevas generaciones de
madres este tema se trata con más naturalidad ya que las tareas están
equilibradas dentro de las familias (es una tendencia en crecimiento). Este
diferencial generacional también impacta en la forma en que las madres se
comportan ante el consumo.
Los hijos como protagonistas: cada vez más los hijos influyen en
las compras de sus madres, independientemente de su etapa evolutiva. Es
importante plantear estrategias comunicacionales combinadas. Existen casos
exitosos donde el objetivo final eran las madres como decisoras y consumidoras
pero los hijos cumplieron un rol
influyente clave (no formulado en el plan original).
Marketing Online: la participación femenina en la red es cada vez
mayor. Hablan de su día a día, crianza, las dificultades de equilibrar familia
y trabajo. Además de buscar lugares virtuales de encuentro, se recomiendan
productos y servicios.
Que una marca logre posicionarse
en forma positiva (o negativa), en la boca de una madre tendrá un fuerte efecto
multiplicador (incrementar su lugar en el mercado o retirarla de él).
@Mktparamadres
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