Bajo la frase “cada familia es un mundo”, se confirma que cada madre también lo es.
La realidad cambia en función al contexto en el que se desarrolla (trabajo, cultura, estudios, nivel socioeconómico, etc.), como también por los valores familiares, entre otros.
Analizar estas circunstancias es clave ya que dos madres de la misma edad pueden tener comportamientos distintos dado por los niveles socioeconómicos, nivel de estudios, si es jefa de hogar, si tiene otros hijos, si trabaja y bajo que condiciones, etc.