En la nota anterior, explicaba la importancia que tienen las emociones para definir el comportamiento de las mujeres en las etapas de embarazo, parto y posparto.
Sin embargo, las emociones condicionan el actuar en cualquier etapa evolutiva de la mujer.
En la actualidad, las madres están expuestas a una multiplicidad de exigencias y presiones correspondientes a los contextos internos y externos donde se desarrolla.
Aquellas madres que trabajan, sienten culpa por dejar a sus hijos por largas horas y cumplir con una "doble jornada" (laboral y quehaceres domésticos).
A medida que los hijos crecen, la mujer recupera espacios que había dejado antes de ser madre (o trata de hacerlo). Deja de realizar actividades para sí con el objetivo de estar con sus hijos. Aunque pueda sentirse plena por estar con ellos, se sitúa en una segunda posición (primero hijos, segunda mamá), produciendo en algunos casos angustia, tristeza, etc.
La mujer tiene la caracterísitca natural de comunicar lo que siente, por tal motivo la Inteligencia Emocional está más desarrollado en ellas.
Se define Inteligencia Emocional como la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos.
El término fue popularizado por Daniel Goleman, con su libro: Emotional Intelligence, publicado en 1995.
Goleman estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones.
@Mktparamadres
jueves, 26 de mayo de 2011
Las emociones maternas II
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Las emociones maternas
En una nota anterior hablé sobre las hormonas y como su accionar influyen en las emociones de las mujeres.
Desde que la mujer queda embarazada, tiene en claro que transitará por cambios físicos, pero no puede proyectar los cambios emocionales que impactarán sobre su personalidad y mirada de la realidad.
Aunque haya vivido la experiencia con otros hijos, cada embarazo es distinto, transformando su psiquis.
La invaden pensamientos contradictorios acerca de si llegará a termino el embarazo, como llegará y cuando.
Las emociones se acentúan, dependiendo de la etapa de la gestación.
En el primer trimestre la invaden cambios bruscos de humor. Los estados de inseguridad y ansiedad se alternan con los de euforia.
Durante el segundo trimestre, al haberse recuperado de las molestias de la etapa anterior, comienza un bienestar y aumento de energía, acompañado por la ansiedad de sentir los movimientos del bebé.
Comenzará a planificar la adquisición del mobiliario, o pensar en refacciones en su casa (en algunos casos deben mudarse), compra de ropa propia y para el bebé.
Averigará sobre actividades específicas para embarazadas, etc.
Un estudio que realicé, mostraba que los hijos influyen en las compras de las madres desde que están embarazadas....
A partir del tercer trimestre, comienza una etapa de miedos sobre el parto, si va a poder sobrellevar la nueva situación de madre, si en algún momento recuperará la vida anterior, etc.
Las etapas posteriores al parto también producen cambios emocionales.
La llegada de los hijos despierta sentimientos de amor incondicional, entrega, responsabilidad, miedo, etc. La edad interfiere en estos sentimientos aunque en general sean los mismos, solo que madre e hijo interactúa más a medida que estos crecen, pero por otro lado esta madre deja de tener bajo "su control" a este hijo que debe "dejar volar". La exposición al contexto donde estos se desarrollan vulneran a la madre que debe adaptarse constantemente a ellos.
Las madres en las etapas de embarazo, parto y puerperio (más de dos años....), son "potencialmente influenciables". El tenerlas "cautivas" durante este período, se transforma en un desafío y oportunidad para las marcas. Es más costoso volver a contactarlas después de varios años que retenerlas ofreciendoles productos/ servicios en función a estos cambios.
Esta es una etapa donde la mujer incorpora modelos de comunicación distintos, se relaciona con otras personas y escucha a otros referentes que condicionan su comportamiento de consumo y compra.
@Mktparamadres
Desde que la mujer queda embarazada, tiene en claro que transitará por cambios físicos, pero no puede proyectar los cambios emocionales que impactarán sobre su personalidad y mirada de la realidad.
Aunque haya vivido la experiencia con otros hijos, cada embarazo es distinto, transformando su psiquis.
La invaden pensamientos contradictorios acerca de si llegará a termino el embarazo, como llegará y cuando.
Las emociones se acentúan, dependiendo de la etapa de la gestación.
En el primer trimestre la invaden cambios bruscos de humor. Los estados de inseguridad y ansiedad se alternan con los de euforia.
Durante el segundo trimestre, al haberse recuperado de las molestias de la etapa anterior, comienza un bienestar y aumento de energía, acompañado por la ansiedad de sentir los movimientos del bebé.
Comenzará a planificar la adquisición del mobiliario, o pensar en refacciones en su casa (en algunos casos deben mudarse), compra de ropa propia y para el bebé.
Averigará sobre actividades específicas para embarazadas, etc.
Un estudio que realicé, mostraba que los hijos influyen en las compras de las madres desde que están embarazadas....
A partir del tercer trimestre, comienza una etapa de miedos sobre el parto, si va a poder sobrellevar la nueva situación de madre, si en algún momento recuperará la vida anterior, etc.
Las etapas posteriores al parto también producen cambios emocionales.
La llegada de los hijos despierta sentimientos de amor incondicional, entrega, responsabilidad, miedo, etc. La edad interfiere en estos sentimientos aunque en general sean los mismos, solo que madre e hijo interactúa más a medida que estos crecen, pero por otro lado esta madre deja de tener bajo "su control" a este hijo que debe "dejar volar". La exposición al contexto donde estos se desarrollan vulneran a la madre que debe adaptarse constantemente a ellos.
Las madres en las etapas de embarazo, parto y puerperio (más de dos años....), son "potencialmente influenciables". El tenerlas "cautivas" durante este período, se transforma en un desafío y oportunidad para las marcas. Es más costoso volver a contactarlas después de varios años que retenerlas ofreciendoles productos/ servicios en función a estos cambios.
Esta es una etapa donde la mujer incorpora modelos de comunicación distintos, se relaciona con otras personas y escucha a otros referentes que condicionan su comportamiento de consumo y compra.
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